EL PODER DE LOS PENSAMIENTOS

23 de March del 2017

Hace tres mil años, un filósofo griego, Epicteto, llego a decir: "No son los acontecimientos los que nos perturban, son la interpretación que hacemos de ellos lo que nos perturba".

Hoy en día, después de tres mil años La Psicología científica y en general las neurociencias no paran de demostrar que tal y como piensas sientes, que tal y como enfocamos los acontecimientos de la nuestra vida, esas interpretaciones condicionan nuestras formas de sentir.

En casi todos los momentos de nuestra vida consciente estamos en conversación con nosotros mismos; es nuestro lenguaje interior del pensamiento y da lugar a frases con que describimos e interpretamos el mundo. Si ese lenguaje y diálogo con nosotros mismos es preciso y se ajusta a la realidad, no es fuente de problemas; si es absurdo y no exacto respecto a lo real, puede producir estrés y otros trastornos emocionales.

"Mariano es un fisioterapeuta que vive a 20 km de su lugar de trabajo, una clínica de fisioterapia en la que trabaja junto a su hermana.        

 

Un día de invierno por la mañana, sale de su casa para comenzar su día de trabajo; le espera un cliente a primera hora; pero nada más incorporarse a la carretera, se percata de un enorme atasco: un accidente colapsa la circulación. De inmediato surge un diálogo interpone Mariano que puede discurrir de dos formas diferentes: 

Forma A.-  "¡Madre mía !"; "¿Y ahora qué hago?"; "Todo me pasa a mí"; "Voy a perder al cliente" (para los pocos que tengo); "Estoy maldecido"; "Ya no puedo más"; "Es que vivo muy lejos"; "Así no puedo continuar"....

Forma B.- ¡Qué faena!"; "Ahora que tengo un cliente"; "Menos mal que está mi hermana y le puede explicar lo que ha pasado"; "Vivo lejos, pero ahora no puedo hacer otra cosa"; "También vivir lejos tiene sus ventajas"; "Lo que acaba de ocurrir es normal y no tengo más remedio que aceptarlo"; "Son cosas que pasan"; "Si me pongo nervioso pierdo más"...

El atasco puede producir dos diálogos diferentes:

El primero es una reacción casi automática e irracional que no hace más que reforzar modos de pensar habituales que pueden no sernos útiles ni beneficiosos; que nos convencen aún más de que nuestra mala opinión de nosotros mismos y del mundo está justificada, y  lo que es peor, nos causan estrés, frustración, miedo y un elenco de emociones negativas y estados de ánimo y reacciones psicosomáticas inadaptadas.

Respecto al segundo pensamiento, podemos decir que es más adaptativo. Nos hace detenernos a considerar una respuesta. Es una forma de pensamiento racional que puede sernos más útil y beneficioso y que es más adaptativo.

Diríamos que las situaciones producen pensamientos (interpretaciones) y que a la ves éstos van a producir acciones y sentimientos interrelacionados entre sí.

                                               

 

En Mariano, el atasco en su camino al trabajo puede producir dos tipos de pensamientos: uno, perjudicial, y otro, por el contrario, favorable.

 

 

                                                                                                                  Víctor Rams Maiques